Al hacer alusión a la dermatología cosmética, nos encontramos relacionados en el ámbito del cuidado de la piel y la preservación de la misma,  constituyendo está en la rama de la ciencia dermatológica que toma como objetivo central el de cuidar la piel sana, manteniéndole bella en protección de los diferentes agentes externos a los cuales a diario se encuentra expuesta y que a corto mediano y largo plazo puede ocasionar daños reparables e irreparables que sin duda alguna se encuentran directamente relacionados con la salud integral.

La dermatología cosmética y el envejecimiento cutáneo

Siendo la dermatología cosmética la encargada de tratar y prevenir daños en la piel, la misma se encuentra en relación con el envejecimiento cutáneo, desarrollado a partir de del tiempo o de daños ocasionales a efectos del ambiente, termino más conocidos científicamente como el envejecimiento cronológico y el fortoenvegecimiento.

Envejecimiento cronológico

Referente al proceso de deterioro por cuestiones naturales del tiempo, un cambio al cual en definitiva la persona no tiene escapatoria por la decadencia natural del organismo, proceso en el cual interviene el debilitamiento de la capacidad de regeneración celular, la reducción de la actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas y la reducción de la producción de estrógenos.

Fortoenvegecimiento

Por su parte el fortoenvegecimiento más que todo trata acerca de las líneas de expresión que primordialmente se ven reflejadas alrededor de los ojos no siendo producto de la edad, constituyendo en un efecto secundario a la exposición de la piel al sol y otros agentes externos que día a día contribuyen notablemente a la que la piel envejezca de manera prematura.

En los dos casos la dermatología cosmética en el estudio de su ciencia, se preocupa por la prevención del desarrollo de dichos procesos, más aun en el caso del fortoenvegecimeinto, donde de manera gradual y positiva la persona podrá mediante diferentes tratamiento y cuidados oportunos evitar la aparición del daño de la piel y por ende de una imagen desgastada del rostro y la piel en su conjunto.

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