La cascada del fin del mundo- Mocoa Putumayo

Al hablar del fin del mundo hacemos referencia a la majestuosidad del planeta y lo hermosos de la naturaleza que dentro de él se encuentra. Tierra ubicada en la zona amazónica de Colombia en adentros de la selva ubicada en el departamento del Putumayo, de extensión de 25.000 kilómetros cuadrados, tierra sinigual de hermosos paisajes donde se deja ver la infinidad del planeta en medio de un abismo, una cascada que al ojo del ser humano parece ser el fin del mundo, motivo por el cual se le dio el mismo nombre.

Dicha cascada corresponde a una de gran altura de 75 metros rodeada de un paisaje virgen, encantador sitio de elementos naturales, que abre sus puertas al público amante de la naturaleza y el medio ambiente, permitiéndole  en su paso conectarse con la tierra, el aire, el sol y cada uno de los elementos que le constituye como esa parte del planeta que nos da vida. En cada paso dado por el camino que el conduce al fin del mundo, un aporte de concientización del cuidado y preservación de los recursos naturales es dado en manos de los administradores del parque, integrantes de la cultura indígena, quienes por tradición y cultura ven en la tierra su riqueza más grande.

Esta cascada, extraviada entre las montañas que separan los municipios de Mocoa y Villagarzón, hoy por hoy constituye unos de los lugares turísticos más importantes del Putumayo y de su ciudad capital, del cual se sustentan muchas familias indígenas acentuadas en sus alrededores que por medio del mismo buscan como se mencionó anteriormente contribuir con su madre Tierra, en la promulgación de los cuidados que esta debe de tener para la sobrevivencia del hombre en el tiempo.

El camino de entrada de este paraíso terrenal se encuentra a 6 kilómetros de la vía de las poblaciones indígenas que pertenecen a sus tierras, sin duda aun espacio de tranquilidad donde como muchos de los que le conocen dicen, comienza la vida, donde las aves en su volar hacen sentir la libertad, confluyen todos los verdes de las plantas, donde los sonidos de la selva te conectan con la naturaleza y con sus aguas, en un camino de llegada a la hoy famosa y escondida “cascada del fin del mundo”.

 

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