Los burros, animal doméstico al que se conoce con el nombre de mula para el caso de las hembras  y que pertenece al grupo de animales de la familia de équidos, son animales mamíferos cuya reproducción data de desconocimiento para muchas personas quienes creen erradamente que las mulas (burro hembra) son estériles y que según creencias coloniales se ha llegado a pensar que dichos animales proviene del cruce de animales entre burros y yeguas (hembra de los caballos) respectivamente

Idea errada al ser su modo de reproducción común y corriente al de cualquier otro mamífero, con la diferencia de que para este caso en específico, los burros y las mulas se carterita por entre otras cosas con los siguientes aspectos a la hora de engendrar y reproducirse.

Modo de reproducción de los burros y las mulas

Los burros alcanzan su madurez a los 2 años, edad en la cual sin problema pueden ejercer su vida sexual logrando fecundar, aunque se cree que no suelen realizar el proceso de reproducción en primavera.

La duración del ciclo de gestación en las mulas es de 12 meses y solo nace una cría.

Dado que son  animales domésticos, el hombre juega un papel muy importante sobre su modo de reproducción, especialmente estableciendo la edad propia del macho y la hembra para poder fecundar y dar nueva vida a una cría, siendo generalmente entre granjeros permitida su actividad sexual y reproductiva a los treinta y seis meses en los machos y a los cuarenta y ocho meses de edad en las hembras.

En las granjas que dedican su labor a la cría y reproducción de los burros, en promedio le son asignadas al macho de entre cincuenta a noventa hembras.

Aproximadamente pasados los 12 meses de gestación  nace un pollino (cría de asno o burro) y en casos muy raros dos.

Entre los síntomas más frecuentes que pueden verse reflejados en la hembra al momento de dar a luz a su cría se encuentran los siguientes: lucir agitada y echarse con frecuencia buscando así la posición adecuada para el parto.